El saneamiento del Lago San Roque: Innovación y Ciencia
De acuerdo con lo publicado por el portal UNCIENCIA de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), investigadores de dicha institución estudian nuevas formas de sanear el lago. Sus proyectos cuentan con el financiamiento de la Secretaría General de Ambiente y Economía Circular del Gobierno de Córdoba.
Una de las iniciativas busca mapear zonas con algas y cianobacterias desde el espacio para luego enviar un “ejército” de nanocatalizadores que las neutralicen. La otra propuesta pretende reutilizar las algas para la producción de energía.
Contexto de una problemática histórica
La contaminación del Lago San Roque se remonta a más de 50 años. Hasta la fecha, solo se han implementado acciones parciales para mitigar el problema. La solución más efectiva —aunque también la más costosa— requiere la construcción de sistemas cloacales en todas las localidades de la cuenca. Esto evitaría el gran aporte de nutrientes al embalse, que constituye la principal fuente de alimento para la propagación de algas.
Actualmente, La Falda, Valle Hermoso y Villa Carlos Paz cuentan con plantas de tratamiento y servicio de cloacas en ciertos sectores, pero aún resta completar gran parte del tejido urbano. Otras localidades de la zona, por su parte, carecen por completo de este servicio.
Nuevas ideas para afrontar el problema
Existen herramientas complementarias que permitirían corregir los efectos de la contaminación ya existente. En este contexto, el portal UNCIENCIA destaca dos proyectos clave:
- Nanotecnología y satélites: Una combinación de imágenes espaciales y partículas microscópicas para atacar focos contaminantes.
- Energía a partir de biomasa: El desarrollo de tecnología para reutilizar las algas recolectadas.
La Secretaría General de Ambiente y Economía Circular del Gobierno de Córdoba ha decidido financiar ambas iniciativas debido a su potencial impacto positivo.
Con los ojos desde el espacio

A través del procesamiento de imágenes satelitales, los investigadores puede determinar cuándo y dónde hay una gran presencia de algas y cianobacterias, gracias a la detección de la clorofila presente en ambas (mapa de la izquierda). También pueden determinar dónde hay más cianobacterias con la detección de ficocianina, un pigmento típico de este microorganismo (mapa de la derecha).
El primer proyecto es fruto de una colaboración entre el Instituto Gulich (UNC - Comisión Nacional de Actividades Espaciales, CONAE) y el Instituto de Nanociencia y Nanotecnología de Cataluña, España (ICN2). El convenio con el Gobierno provincial ya ha sido firmado y la Secretaría de Ciencia y Tecnología (Secyt) de la UNC administrará los fondos. También participan el ICBIA (Conicet-UNRC) y la Fundación InnovaComunidad.
Desde hace más de 15 años, el Instituto Gulich recolecta información satelital del lago, el cual abastece al 70% de la ciudad de Córdoba. El embalse sufre una severa eutrofización (acumulación de sedimentos y algas), que suele incluir cianobacterias perjudiciales para la salud. Este proceso no solo genera mal olor y manchas verdes, sino que también provoca la mortandad de peces e imposibilita el uso recreativo del agua.
“Desde los satélites se puede detectar la acumulación de algas mediante la concentración de clorofila, utilizando algoritmos propios basados en mediciones de campo”, explica Anabella Ferral, docente, investigadora de la UNC y encargada del proyecto.
La estrategia consiste en utilizar nanopartículas que se activan con la luz solar para degradar contaminantes y microorganismos. La información satelital funcionará como un GPS de las algas, permitiendo ataques localizados. Los autores aseguran que el proceso es inocuo y no afecta la calidad del agua, ya que los catalizadores permanecen anclados a plataformas flotantes y no generan compuestos clorados.
Reutilizar las algas excedentes
El segundo proyecto se enfoca en la economía circular, buscando tecnología para aprovechar las algas que hoy se extraen del dique y terminan en enterramientos sanitarios.
El equipo, donde trabaja la becaria posdoctoral Rocío Guido, evaluará cómo otorgar valor económico a esta biomasa. Según explica Ferral, en el embalse se "cosechan" tanto algas microscópicas (fitoplancton) como especies de mayor tamaño (macrófitas).
Estas últimas se introducen originalmente para absorber fósforo y nitrógeno del agua (fitorremediación), pero si no se recolectan a tiempo, se pudren en las orillas, afectando el paisaje y generando olores desagradables. El objetivo final es transformar este residuo en una fuente de energía aprovechable, cerrando así el ciclo de saneamiento.
En este caso aún no se firmó el acuerdo con el Gobierno provincial.
Fuente: Unciencia-UNC
